martes, 11 de octubre de 2011

Movimientos guerrilleros

Martínez Lara Mario Eduardo

10-003-0790

Estudios Sociales e Históricos III



Antecedentes



El 6 de octubre de 1968, el CNH señaló que: “El saldo de la masacre de Tlatelolco aún no acaba. Hasta el momento han muerto cerca de 100 personas, de las cuales sólo se sabe de las recogidas en el momento; los heridos se cuenta por miles y se tienen secuestrados en las cárceles militares, civiles y privada a cientos de ciudadanos"1] John Rodda (periodista de “The Guardian”) quien estaba  presente en Tlatelolco calculó que hubo 325 muertos y 1200 personas heridas.



Ahora bien, la masacre hizo evidente que un gobierno que había asesinado a decenas de personas y encarcelado a cientos por participar en una manifestación pacífica no podía llamarse democrático. Después de 1968, la presión social y la falta de legitimidad del régimen forzarían una serie de reformas políticas que continuarían por lo menos hasta 1996.  No se sugiere o se da a interpretar que tras el movimiento estudiantil se forzó a realizar reformas políticas que siguieron en un punto de inflexión en la lucha por la democracia en México; sin entender esa situación no se puede explicar el proceso político que siguió. En diciembre de 1969, el presidente Díaz Ordaz propuso reducir la edad de voto de los 21 a los 18 años. Esta reforma aumento el electorado mexicano de 17.5 millones en 1964 a 23 millones, pero los trágicos acontecimientos de 1968 también tuvieron consecuencias del lado de los grupos opositores.



Los movimientos Guerrilleros (1964 – 1975)



Los movimientos de  guerrilla en México son complejos y no todo se dio en el mismo lugar. De lo que va de 1964 a 1975 se distinguen 3 grupos. Entre 1964 y 1965, ocurrió el de la Ciudad de Madera, dirigido por estudiantes jóvenes interesados en empezar un levantamiento popular entre los campesinos de Chihuahua; reprimido por el ejército, para 1968 había perdido mucha fuerza. Lucio Cabañas y Genaro Vázquez dirigieron un movimiento guerrillero distinto y más amplio en las montañas del estado de Guerrero entre 1967 y 1974. Por último, estaría la Liga Comunista  23 de septiembre, organización que reunía varios movimientos de guerrilla de los años setenta, cuyo nombre corresponde a la fecha del ataque en los cuarteles de Ciudad Madera.



Por esta diversidad no es fácil reconstruir objetivos de las guerrillas. Según las variables utilizadas en el análisis de la oposición española, la dignidad de los movimientos mexicanos fluctuaba mucho, lo mismo que su unidad, número y compromiso. En general, las guerrillas eran grupos relativamente pequeños, muy radicales, comprometidos y unidos. Mención aparte merece el caso del Partido de los Pobres en Guerrero, dirigido por Lucio Cabañas, debido a la amplitud de sus bases sociales.



El programa de la Ligas Comunista del 23 de septiembre, tenía como ideología el rechazar todas las instituciones e individuos del Estado burgués, incluidos los partidos de oposición. El estado había cooptado a los sindicatos y, en consecuencia, eran también un obstáculo para la acción independiente de los trabajadores más privilegiados. Por lo tanto, la vanguardia revolucionaria eran los estudiantes o los estudiantes/trabajadores. Ya que los sindicatos eran considerados reformistas, la clase obrera revolucionaria tenía que continuar la lucha mediante la destrucción física capital a través de sabotajes, secuestros, destrucción de fábricas y verdaderos actos revolucionarios.[2] Esta visión pesimista de los guerrilleros era consecuencia de una estructura de oportunidades políticas que había demostrado un alto grado de violencia contra quienes habían propuesto reformas y llamadas a cuentas a la clase política. El movimiento estudiantil había sido aplastado, sus líderes encarcelados y muchos habían perdido amigos y familiares.



“Una de las fuentes más importante para los miembros de la guerrilla vino de los jóvenes comunistas, que estaban inconformes con el PCM y abandonaron el partido entre 1969 y 1970.[3] La represión de los estudiantes también preparó el camino para la radicalización de cientos jóvenes. Por ejemplo, en 1969 se expulsó a centenares de las Escuelas de Maestros Rurales porque se sospechaba que había sido miembros del movimiento estudiantil.  En septiembre  de 1970, los comunistas apoyaron la opción de guerrillas en el Tercer Congreso de los jóvenes comunistas. De acuerdo con uno de los líderes de la Liga, la política de abstención “activa” durante la elección general de 1970, fue una catarsis contra la violencia del Estado. Quedaba claro  para los jóvenes comunistas que los canales institucionales de participación política estaban cerrados o eran significantes.[4]



Otra fuente de guerrilla urbana fueron los jóvenes activistas de las organizaciones católicas que se habían radicalizado para finales de los años setenta. Ignacio Salas Obregón, quien se convertiría en el líder de la Liga Comunista 23 de septiembre, era el más importante del grupo. Había estudiado en Monterrey donde trabajo para el  Movimiento Estudiantil Profesional (MEP), una organización que trabajaba a favor de las comunidades pobres en la Ciudad de Netzahualcóyotl donde conoció a Raúl  Ramos Zavala. Varios miembros del MEP se convirtieron en guerrilleros.



Entre los primero grupos que iniciaron la lucha armada se encontraba l Comando Lacandones (en la Ciudad de México), grupo integrado por estudiantes de la UNAM y el IPN; los Guajitos (grupo de Chihuahua); la Federación Estudiantil Revolucionaria (FER) en Guadalajara; el Frente Urbano Zapatista (FUZ) en la ciudad de México; el movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) en Morelia y los procesos, organización dirigida por Ramos Zavala.



Entre 1971 y 1979, esos grupos se dedicaron al secuestro, robo de bancos y tuvieron enfrentamientos armados con la policía. Sin embargo, las fuerzas de seguridad del Estado fueron muy rápidas en penetrar estas organizaciones. En diciembre de 1971, la policía capturo a los líderes del FER en Guadalajara, un mes después la policía destruyo la guerrilla de Diego Lucero en Chihuahua y, en febrero en el D.F. En abril de 1973, los grupos que sobrevivieron crearon la Liga Comunista 23 de septiembre, con la que empezó  una segunda etapa de lucha armada que duró hasta 1975. El grupo guerrillero más importante fue, sin duda, el Partido de los Pobres dirigido por Lucio Cabañas en la sierra de Guerrero. Lucio Cabañas ingresó a las juventudes del Partido Comunista  y fue electo secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas durante el periodo de 1962  - 1963, donde conoció a Genaro Vázquez de la Asociación Cívica Guerrerense (AOG). En 1967, junto con otros miembros de la AGC y de la Confederación Campesina Independiente fundó el Frente de Defensores de los Intereses de la Escuela Juan Álvarez.



En términos de organización, el Partido de los Pobres estaba constituido por una dirección político-militar dirigida por Lucio Cabañas que ejercía el mando de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento; las bases del partido eran los Comités Revolucionarios de los pueblos, que se convertirían en Comisiones de Lucha.[5]



En  marzo de 1972, el Partido de los Pobres dio a conocer su “ideario” sintetizado en catorce puntos, que incluían la formación de un gobierno popular de campesinos, obreros y trabajadores que garantizara la vigencia de os derechos de huelga, reunión, asociación libre y elecciones; dicho gobierno expropiaría las fábricas, las maquinarias, el transporte y los latifundio y daría un “trato igual a todos los mexicanos”, el Partido planteaba la necesidad de sumarse a la lucha internacional en contra de la discriminación racial, para lograr la independencia económica de Estados Unidos y la unión con los pueblos pobres del mundo. En síntesis, se hablaba de la revolución pobrista.




A partir de 1972, la relación de apoyo entre la guerrilla de Lucio Cabañas y las comunidades de la sierra, llevó a la conclusión, entre altos manos del ejército mexicano, de que sólo se podía acabar con el movimiento derrotándolos militarmente, a partir de una guerra de contrainsurgencia.





[1] Consejo Nacional de Huelga, desplegado publicado en: El Día, 6 de octubre de 1968, pp. 410
[2] Hirales, Gustavo, La liga Comunista 23 de septiembre: orígenes y naufragio, Cultura Popular, México, 1997, pp. 17 – 19.
[3] Carr, Barry, La izquierda mexicana a través del siglo XX, Era, México, 1996, pp. 271
[4] Ídem., pp. 12
[5] Bellingeri, Marco, Del agrarismo armado a la guerra de los pobres 1940 – 1974, GDF, México, 2003, pp. 173 – 180.

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